GRAN LA PLATA

A la mamá de Johana Ramallo le balearon la casa y hoy declaró ante la Justicia

Foto Oeste Platense
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A la dramática búsqueda de Johana Ramallo, la joven de 23 años de Villa Elvira desaparecida hace ya quince meses, se sumaron en estos largos meses una serie de episodios de amenazas y hostigamientos. El último fue el que sufrió la mamá de Johana, Marta Ramallo, el viernes a la madrugada cuando un sujeto a bordo de un auto negro emprendió a tiros contra su casa, lo que la víctima interpretó como un claro gesto de amenaza.

En ese marco este mediodía Marta se presentó en los tribunales federales de La Plata, donde tramita la causa por Johana, para prestar declaraciones sobre lo ocurrido, al tiempo que llevó a cabo una denuncia pública a través de una conferencia de prensa brindada en la explanada del edificio de la justicia federal de 8 y 50, donde volvió a reiterar, acompañada de su abogado, Víctor Hortel, que su hija fue víctima de una red de trata, al tiempo que apuntó contra la complicidad del Estado por la desaparición de jóvenes como Johana y por los escasos avances en la investigación.

En su relato ante los medios, que fue lo que dijo ante la Justicia, Marta sostuvo que “El viernes a las 5 de la madrugada escuché la frenada de un auto grande en la puerta de mi casa. Pensé que había pasado un accidente y cuando quiero salir de mi pieza hacia la habitación de mi hijo y escucho tres disparos. “El viernes a la madrugada, alrededor de las 5, escuché la frenada de un auto grande en la puerta de mi casa. Pensé que había pasado un accidente y cuando quiero salir de mi pieza hacia la habitación de mi hijo y escucho tres disparos”.

Marta entiende que lo ocurrido no es un hecho aislado sino que es parte de los hostigamientos que viene sufriendo por la búsqueda de su hija. Acompañada por distintas organizaciones expresó: “Ellos se creen que porque me tirotearon la casa no voy a hablar más. Mis palabras tienen más poder que las balas que estoy recibiendo. Yo voy a salir en los medios denunciando la complicidad que hay. No me van a callar. Los gritos que mi hija pide de ayuda los estoy gritando yo”.

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