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Alcohol, picadas y descontrol en el Bosque platense

El fin de semana volvieron a concretarse las famosas «picadas» en las inmediaciones del Bosque. Alcohol, explosión de motos, picadas y descontrol son algunas de las postales de la particular noche platense.

 

Alcohol, explosión de motos, transito descontrolado y picadas, son algunas de las actividades ilegales que están ocurriendo los fin de semana en las inmediaciones del Bosque platense y crece el temor por tener alguna victima fatal como en años anteriores.

Todos los fin de semana, ir al bosque es sinónimo de dar la «vuelta al perro» como en diferentes pueblos del interior. Pero la problemática aparece cuando alrededor de las tres de la mañana, sin presencia policial y ante la vista de decenas de personas que se agrupan en la plena Avenida Iraola que va desde el mismísimo Zoológico hasta el Monumento a Bartolome Mitre frente al Estadio de Gimnasia, es el momento dado para comenzar las picadas de autos, Willis de Motos y hasta un peligro latente que está a la vista de todos.

Vale mencionar que hay muchas personas que se acercan de forma moderada a exhibir sus autos de alta gama o simplemente a aprovechar el momento para tomar algo con amigos y escuchar música, en plena zona del Planetario y sin vecinos que molestar.

Pero por otro lado,  otras, van decididas a todo. Luego de tomar alcohol, se suben a sus autos y motos, comenzando a correr picadas o superando los 100 km/h en las inmediaciones del Bosque. En tanto, las motos empiezan a hacer zig zag y maniobras peligrosas como levantar su rueda delantera, siendo un inminente peligro para todos alrededor y para el conductor mismo.

Cabe destacar que en el año 2019, un fatal accidente ocurrió sobre la Avenida Centenario y 120, donde en medio de un picada, un auto a alta velocidad atropelló a un chico que circulaba en su moto. Desde ahí las «picadas» habrían quedado en intermitente a causa de la conmoción y de la muerte del joven, pero los últimos meses volvieron a reflotar ya que no se ven presencia policial, ni de la Secretaria de Convivencia y Control Ciudadano.

Como si fuera una película al estilo «Rápido y Furioso», cuando llegó un patrullero al lugar con sus luces azules, la mayoría deja de hacer lo que está haciendo y se normaliza por unos instantes, pero cuando se van vuelve todo nuevamente al ruedo y se convierte en tierra de nadie el bosque platense.