ABASTO

Arrancó el 2020 y en Abasto siguen sin cajero automático de BAPRO

Foto Oeste Platense

Arrancó el 2020 y los vecinos de Abasto sienten que la pérdida de servicios más que básicos durante los últimos años significó un retroceso en la calidad de vida inadmisible para los tiempos que corren.

Uno de los aspectos más resaltados, tal vez porque lo sufren en el cotidiano, es la falta de cajeros automáticos del Banco Provincia, una entidad que se vino a pique durante el gobierno de María Eugenia Vidal y que para el caso de esta localidad del oeste de la capital bonaerense repercutió particularmente con la quita, hace ya largos meses, de su único expendedor de billetes, que supo encontrarse en 208 y 520.

En un intento de suplir esta carencia, frente al pedido a gritos de los vecinos, el Banco Provincia dispuso de un cajero móvil en la puerta de la Comisaría 7ma., en 520 entre 212 y 213, pero que no sólo resulta insuficiente sino que, además, no pocas veces los usuarios deben aguardar largas colas a la intemperie haga frío, caiga lluvia o golpe el sol de verano.

Como se sabe, Abasto es uno de los polos industriales más importantes de la Provincia, ya que se erigen aquí decenas de fábricas y dos parques industriales, y constituye también el principal cordón fruti-hortícola del país, además de contar con colegios y otras instituciones educativas y un importante flujo comercial, con lo cual para sus cerca de 20.000 habitantes se torna insólito que no exista en este poblado devenido en una gran localidad por lo menos dos o tres cajeros automáticos.

Mientras tanto, afirman, deben lidiar con la falta de interés en solucionar estas problemáticas por parte del máximo representante político a nivel local, es decir, la delegación municipal, a cargo del comerciante Gabriel Barletta, como también del intendente Julio Garro.

En este marco, con la llegada del nuevo año, los vecinos renuevan sus esperanzas de volver a contar con el cajero de 208 y 520 y, si es posible, que el Banco Provincia sume más máquinas de expendio de billetes.

Cabe resaltar que el panorama en Abasto agrava la situación de otros cajeros automáticos de localidades aledañas, como ocurre en Lisandro Olmos, ya que los abastenses se vuelcan masivamente a esas cabinas en busca de hacerse de dinero. Pues también en Olmos se multiplican las quejas por la saturación de las máquinas ya que todos los días se forman extensas filas que requieren de armarse de una paciencia infinita.

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