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La Plata, 20 de Septiembre de 2020
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Bautista no puede correr ni escribir y OSECAC lo abandonó

Bautista Barroso tiene siete años y padece desde los tres Artritis Ideopática Juvenil Sistémica, una enfermedad de origen desconocido que genera inflamación en todas las articulaciones. En este marco, la Obra Social de Empleados de Comercio (OSECAC) le dejó de brindar hace tres meses, sin ninguna explicación, la medicación que necesita y que es imposible costear para su familia. 

Oriundos de Córdoba, los padres y familiares del nene se encuentran desesperados: hace tres meses que la prepaga no le brinda la medicación biológica ILARIS CANAKINUBAM, la cual le mejora significativamente la calidad de vida. No sólo le desinflama las articulaciones, para no tener dolor, sino que le permite llevar una vida como la de cualquier otro niño que no padece dicha afección.

La última dosis que recibió Bautista fue en mayo. «El año pasado veníamos bien, siempre atrasado, nunca me lo daban el día justo como tenía que ser pero me lo daban todos los meses, pero cuando empezó este año me la empezaron a dar mes por medio. En mayo directamente me la dejaron de dar», se quejó la mamá del pequeño, Luciana Neira.

«Tengo infinidad de mails que le mandé a la obra social y solo me contestan que van a emitir reclamos; y no pasa nada. Mandé carta documento a la central de Buenos Aires y me respondieron ‘su medicación está aprobada’, porque la tengo aprobada hasta fin de año, entonces no entiendo por qué le han cortado el tratamiento«, aseguró la mujer.

Bautista es un enfermo crónico desde los tres años, por lo que cuenta con el Certificado Único de Discapacidad (CUD). Su vida, luego de tres meses sin recibir la medicación, cambió. «Al ser artritis sistémica le afecta todas las articulaciones: dedos, muñecas, rodillas, tobillos, todo. Se le inflaman, y eso le genera mucho dolor y le cuesta caminar«, contó Neira, y agregó: «Él por la mañana se despierta rígido, le cuesta muchísimo estar sentado en la cama, vestirse. Ya no puede ni siquiera correr. Tiene que hacer la tarea y no puede agarrar el lápiz, está muy dolorido».

Los riesgos de no continuar el tratamiento pueden derivar en serias complicaciones: corre el riesgo de que sus órganos internos sean afectados por el Síndrome de Activación Macrofágica. «En el verano del 2019 él estuvo internado en terapia intensiva porque la enfermedad le había afectado los riñones. No queremos llegar a eso», recordó la mujer.

La familia de Bautista está desolada y espera una pronta respuesta de OSECAC o de algún funcionario público, ya que la medicación es imposible de costear para ellos. «Necesito que me expliquen por qué le han cortado el tratamiento, no tenían por qué. Presentamos un recurso de amparo con mi abogado, estoy esperando que algo pase, que alguien me llame y me diga dónde esta la medicación«, concluyó Neira.