El paísDestacada
MAR DEL PLATA

Captó a dos mujeres, las redujo a la esclavitud y abusó de ellas

Un llamado de auxilio a la Policía Federal impulsó la inmediata investigación en la Fiscalía Federal N°1 de Mar del Plata, que en pocas horas solicitó un allanamiento en General Pirán: la víctima pudo ser rescatada y el sujeto detenido. A raíz de la trascendencia mediática que tuvo el caso, otra mujer venezolana denunció que también había sido captada y sufrido similares sucesos en el 2018.
Los primeros contactos los inició por Facebook. Él mandó las solicitudes de amistad y, cuando ganó la confianza de las mujeres venezolanas, les dijo que quería ayudarlas, tomando nota de la situación económica inestable que vivían en su país. Les hizo falsas promesas laborales y les dijo que las ayudaría a costear los pasajes.
De acuerdo a la acusación fiscal, a cargo de la fiscala Laura Mazzaferri, la captación en ambos casos se habría valido de organizaciones de tráfico ilegal de personas migrantes, establecidas en distintas fronteras, a fin de lograr su traslado hasta su domicilio; aunque las rutas para ingresar al país fueron distintas.
Al llegar, las mantuvo cautivas en su casa de General Pirán, una localidad pequeña ubicada a una hora de Mar del Plata sobre la autovía 2, y, de acuerdo a los propios relatos de las mujeres, abusó sexualmente de ellas.

El primer caso que llegó a instancia judicial se inició a principios del 2021, cuando una mujer de 21 años fue contactada por esa red social y a principios de abril llegó en tren a Pirán, luego de una travesía que la llevó a cruzar cinco fronteras, atravesar 11 días de viaje por tierra y hasta perder su equipaje a bordo de una balsa que la llevó hasta Ecuador.

El acusado la recibió y la llevó a su casa, que permanecía con su puerta y ventanas cerrados cuando el hombre salía a trabajar. Hubo amenazas, comunicaciones controladas con su familia y abusos sexuales cada día, de acuerdo a la acusación de la Fiscalía Federal Nº1 de Mar del Plata, que fue convalidada por el juez Santiago Inchausti al momento de procesar con prisión preventiva al único imputado.

La joven de 21 años tenía un teléfono que dijo que no funcionaba más cuando llegó porque se había quedado sin batería, y fue la herramienta que le permitió conseguir su libertad.

Aprovechó una salida del acusado, consiguió un cargador y llamó a la Policía Federal. Ella no tenía idea de dónde estaba, por lo que los agentes policiales le recomendaron abrir el Google Maps, de donde sacó la dirección.

Se le dio intervención de inmediato a la fiscalía y, luego de reunir suficiente medidas probatorias, en pocas horas Mazzaferri pidió el allanamiento de la vivienda. Oculta, debajo de la cama, estaba la joven. El sujeto, de 53 años, que había dicho tener 31, fue detenido.

En su declaración indagatoria, el empleado municipal en el Partido de Mar Chiquita y entrenador de handball de niñas y adolescentes relató que la joven “le contó su situación en Venezuela y eso la motivó a ayudarla”.

Para la fiscalía se trató de un “claro intento de captación que suele darse en este tipo de delitos, pues prácticamente sin conocerla, le realizó a la víctima una oferta laboral aprovechando la difícil situación económica que atravesaba en su país de origen”.

A su vez, quedó demostrado para el Ministerio Público Fiscal que el imputado costeó casi todo el viaje al depositar 800 dólares en una posible agencia ilegal que funcionaba en Colombia. Incluso, cuando la víctima estuvo varada en Jujuy, el acusado le realizó dos giros por un total de 7300 pesos.

Siempre siguiendo la acusación fiscal que fue convalidada por el magistrado al procesar al acusado por este primer hecho, esto le generó a la joven una “deuda” que el acusado utilizó como elemento de coacción para asegurarse el arribo a su casa primero y para obligarla, luego, a permanecer allí hasta llegar a reducirla a la esclavitud y forzar una unión de hecho, abusando sexualmente de la víctima con acceso carnal y sin mediar métodos de profilaxis.

En tanto, la fiscalía encontró indicios de que pueden existir más víctimas de hechos similares y puso a disposición un correo electrónico y números de teléfono.

Los hechos del primer caso fueron calificados en el procesamiento como constitutivos del delito de trata de personas bajo la modalidad de captación, transporte y recibimiento agravado por el abuso de la situación de vulnerabilidad y por haberse logrado consumar la explotación.

Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Más en: El país