ROMERO

Cuando la política juega con la ilusión de la gente: el Parque Recreativo del Oeste

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Por Enrique Pérez Balcedo
En octubre de 2011 los vecinos de la zona oeste recibieron la grata noticia de una iniciativa que cambiaría la vida recreativa en la zona. La Municipalidad de La Plata, en acuerdo con el Hospital de Melchor Romero, anunciaba la creación del Parque Recreativo del Oeste. Así como se reconvirtieron otros puntos de la ciudad en parques para el disfrute de la población, como en Los Hornos o en Ringuelet, el Parque significativa destinar una gran porción de tierras sin uso del Hospital para un fin comunitario.
Luego de la firma de un convenio entre Salud y la Comuna para el uso del predio, el lugar fue señalado con un gran cartel por la Municipalidad de La Plata que enunciaba “Obras para toda la vida”. Se destinó el sector comprendido entre el Hospital General y la Unidad Penitenciaria 45. En ese amplio espacio, fue diseñado un proyecto ambicioso, presentado por las autoridades municipales del momento.
La idea se integraba al proceso de cambio en el viejo manicomio, producto de las transformaciones en el sistema de salud mental. De esa manera, el gran predio hospitalario se iba a reconvertir en un parque al que podían acceder todos los vecinos de la región.
El proyecto presentado incluía un circuito aeróbico, equipado con los módulos de ejercicio necesarios, cancha de fútbol con medidas profesionales, y un campo de juego multifunción, para la práctica de deportes como el básquet, handball y el vóley.
También se pensó en un sector de parrillas y bancos; juegos infantiles, equipado con una calesita, las clásicas hamacas, los toboganes, el sube y baja, y distintos módulos de recreación
El espacio cultural contemplaba además un anfiteatro, y un área de sanitarios, con cestos de basura para mantener la limpieza del lugar, y un estacionamiento para más de 60 vehículos. Todo eso acompañado de distintas luminarias.
El fragor del año electoral se llevó la idea para convertirla en un recuerdo de pocos. Desde el Municipio se dejó de hablar del tema y un día, el gran cartel fue retirado. Tampoco hubo dirigentes de la región que exigieran una respuesta ante tal compromiso no concretado. No hubo quien diera explicaciones a las ilusiones de los vecinos, acostumbrados a las frustraciones en materia de obra pública en la zona.
El anuncio quedó en la nada. No fue suspendido ni anulado públicamente. Se diluyó. El predio sigue aún sin uso, y avanzan proyectos para un destino diferente. En tanto, el Parque Recreativo del Oeste regresa como un mal recuerdo para los habitantes de la región.

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