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CONSERVACIONISTAS

Documentan por primera vez las migraciones de herbívoros

Las migraciones que todos los años realizan guanacos y huemules en la estepa patagónica argentina comenzaron a ser documentadas por conservacionistas como parte de una iniciativa mundial para crear un atlas con todas las especies que en el planeta realizan estas travesías en busca de mejores pasturas, agua y un lugar más seguro para tener sus crías.

El mapeo de las rutas que siguen cientos de miles de animales en el sur argentino se realiza por primera vez en el país en forma satelital con el fin de "guiar medidas efectivas de conservación" para los Gobiernos ante la amenaza de extinción y la preservación de los ecosistemas y la biodiversidad, informaron investigadores a cargo del proyecto.

El trabajo, que lleva un año con algunas especies de guanacos y huemules y que es financiado por National Geographic, fue publicado recientemente en la revista Science con el fin de "visibilizar que en la Argentina también hay migraciones de grandes herbívoros, no sólo en el África Oriental o Estados Unidos", dijo Emiliano Donadío, director científico de la Fundación Rewilding Argentina.

El biólogo destacó que "aún no tenemos documentadas todas las migraciones de herbívoros que hay en el país. Identificamos las de ciertas poblaciones de guanacos en el sur de Mendoza y en la zona de la Cueva de las Manos en la provincia de Santa Cruz".

La iniciativa surgió de un grupo de unos 90 investigadores, conservacionistas, algunos ligados a ONG ambientalistas, que decidieron elaborar un atlas mundial con las rutas que toman los grandes herbívoros del planeta en sus migraciones en busca de mejores condiciones de vida y ponerla a disposición de los Gobiernos para conservar esas especies, en muchos casos en extinción o amenazadas.

"Así, utilizamos la tecnología y colocamos collares con un GPS en el cuello del animal, el cual transmite en forma satelital hacia una interfaz de internet, donde seguimos las rutas y elaboramos mapas. El fin es contribuir con estos datos a un atlas mundial y también informar a las autoridades de cada país", dijo Donadío.

El guanaco es un animal que está amenazado por distintos factores, como el clima y la acción humana. En el bosque chaqueño argentino desapareció y solo quedan pequeñas poblaciones en Córdoba, el norte y Sierra de la Ventana, en las provincia de Buenos Aires.

Se considera que hay bastantes guanacos en la región cordillerana, pero su número en la región es muy inferior al de hace algunos años.

En tanto, el huemul es un animal en peligro de extinción, ya que quedan poco más de dos mil especies en el país, amenazados por los perros que cuidan al ganado, que también le transiten enfermedades.

"Las migraciones son importantes porque conectan diversos ecosistemas, promueven su resistencia ante los impactos negativos, mueven nutrientes de un lado para el otro y permiten que ciertos lugares descansen del pastoreo, por lo que facilitan la biodiversidad y son muy importantes para las comunidades nativas", explicó Donadío.

El estudio es el primero que se realiza a gran escala en el país, ya que se siguen poblaciones de 30 a 40 animales.

Sus comportamientos se traducen en datos científicos que serán volcados en dos años al atlas mundial, mientras que tareas similares se desarrollan en Sudán, Botswana, Tanzania, Kazajastán, Escocia, Francia, y Estados Unidos, entre otro países.

"Pero las migraciones de herbívoros en todo el mundo también están amenazadas por el cambio climático", explicó Donadío.

En este sentido, apuntó que "los animales van siguiendo aquellas pasturas de mejor calidad y esto esta determinado por tiempos estacionales. Ellos surfean la onda verde, tal como se lo denomina, pero los cambios en los regímenes de lluvia y en las temperaturas tienen un impacto en las travesías de los animales", refirió el investigador.

En las primeras investigaciones se supo que el guanaco comienza a movilizarse hacia fines del verano y principios del otoño desde las zonas de altura de la meseta patagónica, unos 1.500 metros, hacia las zonas bajas, pasan el invierno allí y a mediados del primavera vuelven hacia las zonas altas, mientras que tardan entre 15 y 20 días para recorrer unos 130 kilómetros.

El atlas fue diseñado para apoyar y guiar acciones de conservación e implementar legislación que aseguren la conservación de las grandes migraciones, y se realiza en el marco de la Convención para la Conservación de Especies Migratorias de Animales Silvestres de las Naciones Unidas.

En la Argentina, los conservacionistas trabajan en forma coordinada con la Administración de Parques Nacionales, quien da los permisos para el seguimiento de las especies con los propietarios de reservas y estancias privadas.

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