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HIPÓDROMO DE LA PUNTA

El turf en San Luis, en terapia intensiva: la última carrera se corrió a principios de 2020

En la provincia de San Luis, extrañamente están habilitadas todas las actividades, menos el turf. Las decenas de familias que viven de la actividad atraviesan una profunda crisis, y ni el Gobierno puntano ni la empresa Slots, que tiene la concesión del hipódromo, brindan respuestas. Oeste Platense dialogó con trabajadores al respecto.

Hace más de un año no se corren carreras en el recinto puntano: tampoco hay alguna perspectiva de volver. Es por ello que el grueso de los propietarios migraron y se llevaron sus caballos a Río Cuarto y Buenos Aires, dejando a la deriva a cuidadores y jockeys que debieron buscar otras fuentes laborales.

La situación de San Luis llama la atención a nivel nacional, ya que en las demás provincias la actividad hípica volvió con un estricto protocolo que incluyó medidas de distanciamiento social y reducción de público.

«Estamos muy jodidos, esto está muy tirado, muy abandonado. El turf está muy castigado acá en San Luis, los dirigentes no dan señales de vida», señaló un jockey de 43 años, cuya identidad fue resguardada por temor a represalias por parte de la empresa que tiene la concesión del hipódromo.

«Yo soy de Carmen de Areco y me quedé por respeto al cuidador; pero no hay ningún beneficio para estar acá, son malas y pérdidas. No dan ninguna señales de arrancar, de nada. Varios cuidadores la han pasado muy mal, se han quedado sin caballos y tuvieron que volver a la casa. Somos muy pocos los que subsistimos acá en el hipódromo, yo gracias a Dios he tenido unos patrones muy buenos que me siguen bancando sino ya tendría que haber vuelto a casita», explicó.

Por otro lado, un cuidador y propietario indicó en diálogo con Oeste Platense: «La verdad es que estamos muy preocupados los propietarios de los SPC (sangre pura de carreras), no tenemos muchas ganas de seguir así. Está difícil viajar a otros lugares, los costos son muy altos. Y acá no hay novedades de nada».

En la misma línea, un cuidador del stud «El Candidato» también expresó: «La última reunión fue en febrero, de ahí no hemos tenido respuesta del grupo Slots, la empresa a la que pertenece el hipódromo. No es como los hipódromos de otras provincias, es privado; tenés que sujetarte a la reglamentación de la empresa. Por eso los chicos que viven del turf siempre están con temor de que los dejen afuera, no tienen voz ni voto ahí adentro».

El hombre, que hasta febrero pasado tenía 13 caballos a cargo, ahora tiene sólo 2, lo que repercutió en su economía. Asimismo, señaló que «con la pandemia los patrones se los llevaron a Buenos Aires, al no haber carreras ni noticias» y que «lamentablemente ya no apuestan a los caballos, no se compraron potrillos el año pasado. Es medio lastimoso todo lo que pasa ahí adentro, no tenemos información de nada».

Por otro lado, denunció que la empresa, pese a no haber actividad, cobra los boxes normalmente. «Hace seis meses tuvimos una reunión con el gerente Videla, dijo que hasta que no se abriera el hotel, el casino y el comedor, no iba a haber carreras. Hoy por hoy el casino está abierto, el hotel también, pero el hipódromo no. No hay permiso para las carreras», sostuvo.

Así, la esperanza del regreso es atesorada por los distintos trabajadores de la industria: propietarios, veterinarios, vareadores, jockeys, cuidadores, entrenadores, entre otros. Todos ellos con familias a cargo que dependen de sus ingresos. Los afectados esperan ser tenidos en cuenta tanto por el gobernador Alberto Rodríguez Saa como por el grupo Slots.