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El turf, en suspenso: "Además del daño económico hay un daño al corazón"

Desde el inicio de la pandemia, el turf ha sido una de las actividades más golpeadas: suspensión de reuniones, baja en la bolsa de premios y otras peripecias fueron parte del paisaje. Hoy, ante un panorama incierto, quienes viven de la industria afrontan horas angustiantes.

Propietarios, entrenadores, peones vareadores y jockeys fueron tomados por sorpresa por las resoluciones tomadas por el Gobierno el jueves por la noche. Pese a ser una actividad deportiva que se practica al aire libre, el turf fue suspendido hasta el 30 del mes corriente: así, las reuniones que iban a llevarse a cabo en la próxima semana en los distintos circos hípicos debieron ser canceladas.

"Uno está triste pero hay que seguir. El sufrimiento es el mismo para el propietario, el entrenador, el peón vareador. Es otra mala decisión; tendrían que haber respetado las reuniones programadas", expresó Nahuel Orlandi, un entrenador en diálogo con este medio.

"Con esto se hace un gran daño económico, porque no es que el día de la carrera vos llevas al caballo, lo pones a correr y listo. Hay muchísimos gastos previos de los que nadie se va a hacer cargo", explicó.

Asimismo, el trabajador damnificado valoró: "Y además hay un daño moral, al corazón, porque todos tenemos la ilusión de correr y ganar o de correr lo mejor posible. Nuestra actividad radica en eso".

"El entrenador gasta en herrajes, libretas sanitarias; muchos tratan a los caballos para correr, hay una infinidad de gastos. Ahí radica el daño económico, el otro daño del que yo hablo es posiblemente peor, dada la situación del país y del turf principalmente", agregó.

Conjuntamente, Orlandi confesó: "El turf está muy castigado, muy golpeado, son golpes que van restando gente; propietarios a la actividad. Muchos ya no quieren saber más nada con los caballos".

Gran parte de los trabajadores de la industria hípica viven del día a día: de las victorias que puedan cosechar y, fundamentalmente, de que haya carreras. En La Plata, su endeble situación económica se agudiza: si bien estarán habilitadas las pistas para varear, la tesorería permanecerá cerrada; por lo que nadie podrá cobrar.

A nivel nacional, de la industria hípica viven alrededor de 70 mil familias: el turf es una indiscutida fuente laboral que se encuentra en peligro. En este marco, quienes viven de las carreras esperan prontas resoluciones por parte del Gobierno nacional.

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