ABASTO

EL PUEBLO RECORDÓ AL PADRE BIANCHINI CON UN EMOTIVO HOMENAJE

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Nota realizada el 5 de julio de 2015

Los vecinos de Abasto rindieron el sábado un emotivo homenaje al padre Félix “Chicho” Bianchini al conmemorarse el 51º Aniversario de su Ordenación Sacerdotal y por su condición de Ciudadano Ilustre Post Mortem que recientemente le otorgó la Municipalidad de La Plata.

El acto en memoria del cura al que todo el pueblo recuerda con mucho cariño tuvo lugar en horas de la mañana en la capilla San Salvador, en 206 y 516.

En torno al pequeño y hermoso templo se izó la Bandera y se entonaron las estrofas de Aurora y el Himno Nacional Argentino, con la compañía del Coro de Niños de Abasto, dirigido por la profesora Alejandra Lazarte, y de la banda de música del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Luego, con buena concurrencia familiar y con la venia del clima, la ceremonia prosiguió al aire libre con la entrega y lectura del decreto por el cual el Honorable Concejo Deliberante de La Plata declara al Padre Félix Oscar Bianchini, CIUDADANO ILUSTRE Post Mortem, una resolución que enorgulleció a todo el barrio.

A su turno, los oradores le dedicaron al párroco una serie emotivas palabras y se procedió a una misa de acción de gracias.

A continuación, las palabras pronunciadas por la Junta Vecinal Abasto San Ponciano:

“En nombre de la Junta Vecinal de Abasto San Ponciano expresamos algunas palabras en Homenaje al Padre Félix Oscar Bianchini.

En primer lugar agradecemos a Monseñor Héctor Aguer, quien por problemas de salud no pudo estar presente, pero nos brindó todo su acompañamiento en este homenaje, agradezco el material que gentilmente nos hizo llegar el Padre José Luis Segovia el cual hemos difundido en todos los medios de comunicación posible. Destacando que el padre José Luis fue el sucesor de varios de los proyectos que el padre Bianchini esbozó en su momento en pos del bienestar de nuestro pueblo, agradecemos la presencia de los familiares de Chicho, a su sobrino Gabriel Guastela y su esposa quienes en forma entusiasta nos abrieron su corazón para sumarse gustosos a este merecido Homenaje, participándonos de otros proyectos, de los cuales Bianchini se sentiría orgulloso seguramente.

Agradecemos a todas las familias, vecinos que conocieron y fueron testigos de la humildad de Chicho, a la comunidad de la Parroquia María Auxiliadora de Abasto, al Padre Carlos Piris, a las instituciones que hoy nos acompañan.

Hablar del Padre Bianchini, es esbozar siempre una sonrisa por alguna anécdota que aflora en la nostalgia, es verlo siempre predispuesto a escuchar de su prójimo, cada palabra, cada gesto detenidamente y al final sentir ese silencio pacificador por unos segundos como buscando esas palabras justas y simples que nos brindaba en sus diálogos, es sentir y ver ante todo su serenidad y sus pausas en las que fluían los valores de ese consejo tan esperado.

Son esas actitudes humanas, del estar siempre comprometido y abocado a generar espacios de contención, por las que entendemos que esa es la simple huella que él quiso dejar en Abasto, pueblo al que amó colaborando en el progreso con una mente visionaria, apoyando obras como la de agua potable, la red de cloacas, de gas natural, de comunicaciones y otros tantos temas que sumo, sin dejar de lado jamás su misión pastoral, tratando de acercar la palabra de Dios a cada lugar, ejemplo de ello, fue su logro gracias a la donación de un terreno por parte del Sr. Oscar E. Venturino en Estancia Chica, que Chicho gestó la construcción de la Capilla Los Pastorcitos de Fátima, obra que finalmente inauguró el Padre José Luis Segovia.

El Padre Chicho como sacerdote vivió en medio del mundo sin ambicionar sus placeres, fue miembro de cada familia, sin pertenecer a ninguna, compartió todos los sufrimientos, acudió a todos los secretos, perdonó todas las ofensas, fue del hombre a Dios ofreciendo a Dios sus oraciones, regresó de Dios al hombre trayendo el perdón y la esperanza, tuvo un corazón de fuego para la caridad, fue un anciano por la prudencia que puso en sus consejos y fue un niño que siempre confió en los demás…

Abasto como pueblo debe de continuar esas huellas que Chicho supo cultivar, que Dios nos de hoy y siempre una razón para reír, una ilusión para vivir y miles de motivos para seguir luchando en paz”.

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