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ESTÁ EN 167 Y 64, LOS HORNOS

Es posible salir de la droga: conocé la historia de los que viven en Darse Cuenta

 

Darse Cuenta es una comunidad terapéutica que se encarga de ayudar a las personas que sufren alguna adicción a las drogas. En la actualidad, lleva mas de veinte años ayudando a reinsertar a las personas en la sociedad. Conoce el centro de Los Hornos por dentro en esta nota.

 

El establecimiento ubicado en la calle 167 entre 63 y 64 en Los Hornos.

 

«Darse cuenta» es una organización social que se ocupa de la readaptación y resocialización de personas adictas. La institución nació el 17 de octubre de 1996 de la mano de Horacio Salomón y Hernán Ruiz, donde desde su rehabilitación ambos comenzaron a proyectar un espacio donde pudieran transmitir que la recuperación es posible.

En la actualidad, cuenta con tres sedes en la ciudad de La Plata: una en City Bell y las otras dos en la localidad de Los Hornos, donde trabajan cuatro operadores, tres psicólogos, un medico, una trabajadora social,  un psiquiatra, un psicodramatista y un nochero, donde las 24hs del día siempre queda alguien a cargo.

 

 

Martín Acosta tiene 43 años y es de Tierra del Fuego. Es ex militar y terminó en el mundo de las drogas, por lo que en el año 1998 decidió internarse para salir adelante con su salud. Hoy en día es uno de los Jefes de Operadores y se encarga de llevar adelante la Sede 2 del predio de Los Hornos.

En una entrevista con este medio, uno de los recuperados y actual Operador Socio Terapéutico, Martín Acosta, contó «Estoy acá hace mas de 20 años, vine por un tratamiento desde Tierra del Fuego y me radique en la ciudad donde me quedé para transmitir toda la experiencia»

 

Martín Acosta, recuperado y actual Operador Socio Terapéutico del Centro de Rehabilitación Sede 2 de Los Hornos.

 

 

El predio «Darse Cuenta» de la Sede 2 que está situado en la calle 167 entre 63 y 64 tiene nueve hectáreas en total, que cuentan con una pileta, una huerta, una granja con animales y hasta un taller de mantenimiento.

A su vez, las instalaciones cuenta con una sala de operadores, un salón de uso múltiples, aulas, una cocina, baños de uso compartido y las habitaciones donde duermen los individuos.

 

 

Sobre cómo es mantener la institución, Acosta, explicó: «Al ser un ente privado lo único que se recibió fue el subsidio de la luz en la sede uno, pero estamos tratando de activar el convenio con el Sedronar y realizar becas de distintos porcentajes para poder abrir las puertas a mas personas«.

En cuanto a su paso por las drogas, ante de convertirse en profesional, contó: «Había salido de un lugar donde tomaba 15 pastillas por día, mi familia me obligó a realizar algo y hoy en día se lo agradezco. A través del tiempo me gusto el trabajo que se hacía y me dediqué a capacitarme para poder ayudar a otras personas».

 

 

Martín, consideró: «Una de las herramientas más importantes que tiene Darse Cuenta es el afecto, eso es lo que hace que se arraigue al tratamiento o se vaya. El grupo es muy humano. La familia llega un momento que no sabe que hacer y pide ayuda. Pero en muchos casos hay personas que buscan una alternativa y deciden internarse en este lugar maravilloso», finalizó.

 

 

EL CASO DE LEONARDO

Leonardo Alberto Salomón tiene 48 años y es de Benito Juárez. Lleva 19 meses dentro del Predio de Los Hornos y le queda poco tiempo para volver a su casa con su mujer y sus dos hijas.

Contando como fue ingresar al mundo de las drogas, Leonardo, detalló: «Comencé a los 15 años con alcohol, marihuana y termiée con la cocaína. Tuve muchos conflictos con mi mujer y toda mi familia. Los últimos años comencé terapias con psicólogos, medicación pero seguí con mis adicciones y no pude. Con ayuda de mi hija que estudia psicología comenzamos a averiguar este lugar y al fin pude decidirme e instalarme».

 

 

Sobre cómo se siente ahora con el tratamiento, el oriundo de Benito Juárez, dijo: «Hoy con mi mujer las cosas están mucho mejor y estoy a un paso de volver a mi casa. Noté un cambio profundo en mí, porque antes no me conocía como persona»

«Acá entendí la gravedad de la enfermedad, antes todos me decían que estaba mal, pero yo negaba y decía que estaba bien. Tuve un fuerte accidente que me encontraron y andaba por lugares que nadie, en todo momento tenia que pensar en la adicción».

 

 

EL CASO DE JONATHAN

Jonatan tiene 33 años, es de Villa Angela, Chaco y esta hace 13 meses en en el Centro de Rehabilitación.

En pocas palabras, contó: «Yo vivía con mis padres, me peleaba con ellos y vendía sus cosas. Yo cuando no tenía el consumo, sentía que no era yo y me ponía muy violento, llegué a pegarle a mi padre. Primero tuve problemas con el juego y luego conocí la cocaína por decisión mía».

 

 

En un contexto marcado por la pandemia, contó: «Acá se llega porque llegamos a consumir y porque decidimos tomar esa decisión. Fue un esfuerzo muy grande de todos los compañeros el aguantar estar sin visitas porque el apoyo de la familia es fundamental en esta situación. Brindamos con el termolar y tomando tereré».

A su vez, expresó: «En el medio de la pandemia y con cuatro meses de tratamiento me avisaron que falleció mi mama. Fue ahí que decidí tomarme mucho mas en serio el tratamiento. Hay días grises pero otros que son muy buenos. Hoy en día estoy muy bien, lo que genera este lugar es como aprende a vivir de vuelta. Con los compañeros nos llevamos muy bien, es muy lindo».

 

 

Un día normal en el establecimiento para las personas, es levantarse a las 7 de la mañana, donde tienen que cumplir todos los protocolos, bajo estrictas reglas de sus Operadores y Encargados que le dan el permiso para realizar las actividades que están escritas en un cronograma de horario semanal.

Vale mencionar que los internados no pueden contar con celular y sólo el fin de semana pueden ver algo de televisión. Al igual que en las visitas, no pueden preguntar sobre lo que pasa en el exterior, para que nada infiera psicológicamente en su tratamiento.

 

 

Por último, sobre que quieren hacer en su futuro para la vida personal, Leo, remató: «La idea es volver a mi ciudad donde tengo mi casa y mi negocio. También volver a jugar al fútbol y anotarme en diferentes deportes. Poder compartir cosas con mi mujer y toda mi familia»

Y Jona, finalizó: «Primero quiero enfocarme en mi familia y volver a relacionarme con mi viejo. quiero salir, encarar la vida, pedir un trabajo y poder seguir adelante con mi familia».

 

Leonardo y Jonathan hablando con Oeste Platense