SAN CARLOS

GOZABA DE PRISIÓN DOMICILIARIA Y REINCIDIÓ CON MUJERES

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Cargaba con un pedido de captura por evadirse de la pulsera de seguridad que le colocaron tras una larga estadía en el penal de Olmos. La policía lo sorprendió luego de sus reiterados asaltos a mujeres en 518, 134 y 135.

Con apenas 22 años de edad había pasado los últimos meses de su vida en el penal de Olmos, donde cargaba con una condena por “robo agravado”, hasta que en febrero último el Juzgado de Garantías 4 de La Plata decidió otorgarle el beneficio de la prisión domiciliaria.

Como lo dispone la ley, el joven se fue a su casa y comenzó a portar la famosa pulsera de seguridad, con la cual era monitoreado para que no cometiera ninguna fechoría.

Dicha custodia le duró apenas tres meses.

En el mes de mayo, sus vigiladores a la distancia detectaron que el condenado había burlado el sistema. Pudo haber roto la pulsera o habérsela quitado. Aún no se sabe.

Lo cierto es que comenzó en torno a él una búsqueda muy poco exitosa que se extendió por más de tres meses.

El nuevo cargo por andar errante pasó a ser “quebrantamiento de arresto domiciliario monitoreado con pulsera electrónica”.

Finalmente su condición de rebelde se prolongó hasta la noche del viernes, cuando se delató por cuenta propia. Una denuncia vecinal por varios asaltos armado en la calle en la zona de 518 entre 134 y 135, en San Carlos, cerca de La Granja, le puso fin a su fuga.

Los policías que dieron con él constataron que dos de sus víctimas fueron mujeres, a las cuales aterrorizó con una cuchilla de carnicero. Junto a él también fueron detenido otros dos chicos armados. Ahora, la Justicia deberá decidir si continuará con la prisión domiciliaria o si deberá retornar a una celda penitenciaria.

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