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EDITORIAL

La Armada sabía donde estaba el ARA San Juan 20 días después de su desaparición

Por: Agustina Tittarelli. 

El contralmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo, ex comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada y uno de los imputados en la causa por el hundimiento del submarino ARA San Juan, reconoció ayer ante la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia que el Gobierno de Mauricio Macri sabía en qué posición se encontraba el navío con sus 44 tripulantes aún veinte días después de perdido. Entonces, surge la pregunta, ¿por qué mintieron?

Así se confirmó que el Gobierno de Mauricio Macri conocía la ubicación del siniestrado submarino ARA San Juan, al menos desde el 5 de diciembre de 2017: la posición había sido revelada por el buque chileno Cabo de Hornos. El 30 de octubre, el fiscal Norberto Bellve acompañó el planteo que había realizado la letrada Valeria Carreras cuando apeló el fallo de la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, que había desvinculado de la causa a los tres ex integrantes del Poder Ejecutivo. En esta línea, se volvió a imputar al ex presidente, al ex jefe de la Armada, Marcelo Srur, y al ex ministro de Defensa, Oscar Aguad, que también serán citados a indagatoria.

El ex oficial declaró ante el tribunal superior integrado por los jueces Javier Leal de Ibarra, Aldo Suárez y Hebe Corchuelo de Huberman para defenderse del procesamiento que el 31 de enero pasado le dictó la jueza Yánez por no haberse asesorado debidamente ni ocuparse personalmente de verificar el estado de la nave en forma previa a la realización de un ejercicio naval combinado de gran envergadura.

«Cuando usted vea toda la documentación, se va a dar cuenta de que nosotros, cuando tuve que firmar el mensaje más doloroso en toda mi carrera que fue el cierre del caso SAR (por la búsqueda y rescate) teníamos detectada la posición del submarino y por eso habíamos coordinado con la Marina Británica el 5 de diciembre el pedido de un vehículo autónomo, porque sabíamos que podía estar únicamente en dos cañadones, que era lo que no podíamos verificar con todos los medios internacionales requeridos», confirmó López Mazzeo.

Esta revelación es una cachetada no sólo a los familiares de los 44 tripulantes que fallecieron y cuyos cuerpos aún se encuentran mar adentro, sino también a toda la sociedad argentina, que siguió desde el primer el día el caso con la esperanza de encontrarlos. ¿Si se sabía la ubicación, por qué no lo dijeron? ¿Por qué no se destinaron recursos para encontrarlos? ¿Qué clase de Gobierno deja morir a quienes día a día se ponen al hombro la patria?

Las palabras del ex comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada constituyen el primer reconocimiento público acerca de que el Gobierno sí contacto con el ARA San Juan y que, hasta el último día antes de su muerte, los tripulantes enviaron señales. Además, también se reveló que la armada británica, que formó parte de la búsqueda y rescate con el imponente rompe hielo HMS Protector, se ofreció a realizar la tarea; pero que la Armada Argentina, en ese momento a cargo del almirante Marcelo Srur, nunca autorizó esa búsqueda.

La falta de empatía de Macri y los demás responsables se notó desde el primer momento: desde cuando no quiso recibir a los familiares de los submarinistas y estos instalaron una carpa blanca frente a la Casa Rosada, pasando por los desaires de Aguad, hasta la reciente confirmación de que sus teléfonos celulares fueron pinchados por el Gobierno de Juntos por el Cambio.

No obstante, difícilmente el trío de funcionarios públicos reciba cárcel o castigo alguno: con sorbornos u otros artilugios, seguramente el ex Jefe de Estado y sus secuaces logren sortear la justicia. Así, protegidos por la impunidad que da el dinero y el poder, el ARA San Juan seguirá siendo una herida abierta en el corazón de los argentinos y de las decenas de familias que quedaron destrozadas, y que difícilmente cicatrice.