Facebook

DestacadaEl paísImagen ArribaLa CiudadLa ProvinciaSin categoríaSociales
INFORME

Las mujeres continúan siendo las mayores víctimas de la desigualdad y la crisis económica

De acuerdo a las estadísticas recabadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad Sexual bonaerense y la consultora Grant Thornton International, que realizó el informe internacional «Women In Business», las mujeres se encuentran en desventaja en el ámbito económico en comparación a los hombres.

Según el INDEC, entre las mujeres bonaerenses, el 16% se encuentra desempleada, cuatro puntos más que los hombres, de los cuales el 12,3% está sin empleo.

«Estas inequidades también se ven en el acceso al trabajo y en las condiciones de trabajo: la tasa de empleo de los varones en la Provincia de Buenos Aires es del 55,6% y en las mujeres del 36,0%, al tiempo que la informalidad es mayor en las mujeres (28,7%) en relación a los varones (26,4%) en el tercer trimestre del 2020″, aseguró Paula Belloni, Integrante de la Unidad de Formación, Investigación y Políticas Culturales para la Igualdad del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual provincial.

Para la funcionaria, las dificultades para que las mujeres y disidencias ingresen al mercado laboral, y las peores condiciones laborales con respecto a los hombres, «hacen que estas personas se vean más afectadas durante los momentos de crisis o de menor actividad económica, como la que estamos transitando en el contexto de pandemia, ya que son esos puestos de trabajo más informales los que tienden a desaparecer con más rapidez».

 

«TRABAJO FEMINIZADO»

Conseguir trabajo es una dificultad para las mujeres, y  a ello se suma la discriminación que sufren aquellas que logran insertarse en el mercado laboral.

 

 

«Cuando las mujeres acceden a un empleo remunerado, ya sea en el sector privado o estatal, por un lado, lo hacen mayoritariamente en trabajos muy asociados a las tareas comúnmente realizadas en el ámbito privado del hogar, como el trabajo doméstico, educación y salud, son trabajos feminizados», aseguró Belloni.

Por otro lado, los hombres monopolizan el resto de los sectores, tales como la industria, actividades primarias o la construcción. La funcionaria denominó a este fenómeno como «segregación horizontal».

«Este fenómeno no se limita exclusivamente a los sectores de actividad económica, sino que también se da en cuanto a las tareas dentro de cada espacio de trabajo. Las mujeres tienden a desempeñarse en las áreas vinculadas, por ejemplo, con los recursos humanos, psicología, tareas administrativas o comunicación, mientras que los varones tienden a hacerlo en las áreas de operaciones, de producción, ventas, investigaciones, etcétera», detalló Belloni.

 

EL «TECHO DE CRISTAL»

«Por otro lado, existe otro tipo de segmentación laboral que se refiere a las limitaciones de ascenso o desarrollo profesional al que se enfrentan las mujeres y disidencias cuando logran insertarse en empleos, que se manifiesta en la falta o escasa presencia femenina en los cargos superiores de empresas privadas u organismos públicos», explicó. Este fenómeno es conocido, según la funcionaria, como “techo de cristal” y hace referencia a la existencia de «obstáculos y barreras invisibles a simple vista que les impiden ascender en la estructura jerárquica».

Al respecto, los últimos datos disponibles son de un informe de la Unidad de Género y Economía del Ministerio de Hacienda, el cual muestra que los varones ocupan cerca del 70% de los puestos de alta jerarquía en direcciones y jefaturas. En lo que respecta a empresas privadas, según el reporte Women In Business, la proporción de mujeres en puestos de la alta dirección de empresas privadas de la Argentina superó por primera vez en la historia el 30% y llegó a su máximo histórico, solo el 31% de puestos directivos.

«Lejos estamos de alcanzar una inclusión definitiva en materia de género», indicó el reporte, y recordó que un «directorio más inclusivo y con distintos puntos de vista puede atraer mejores resultados en términos de rendimiento, innovación y creatividad».

En sumatoria, todos estos factores se traducen a una brecha salarial que se ensancha entre varones y mujeres. Según datos del informe del Ministerio de Hacienda nombrado anteriormente, esta brecha se encontraría en un 27,1% de desigualdad.

 

¿COMO EQUIPARAR LAS DESIGUALDADES?

«Las desigualdades en el mundo del trabajo son resultado de estereotipos de género que aprendemos desde muy temprano y a lo largo de nuestras vidas, que construyen la idea de que ciertas habilidades y capacidades laborales se asocian con rasgos ‘femeninos’ o ‘masculinos’ y derivan en mandatos sociales», explicó Belloni.

Para la funcionaria, estas desigualdades serían estructurales y se entrecruzarían con otras vinculadas a la clase social, a la condición etaria o racial. Por lo tanto, «requieren de soluciones en ese sentido, articuladas e integrales, y que pretendan transformar las relaciones de género».

Esas soluciones vendrían en forma de políticas públicas que reformen a la sociedad y achiquen esas brechas y desigualdades hasta que sean inexistentes. «Las políticas públicas buscan impactar sobre la sociedad para cambiar situaciones injustas y desiguales», detalló la especialista.

«Un primer punto a considerar es que estas no son neutrales al género y que, sin buscarlo deliberadamente, si no tienen perspectiva de género pueden ensanchar las desigualdades de género. Por eso es importante que todas las políticas públicas tengan perspectiva de género», remarcó Belloni.

En este sentido, la funcionaria dio como ejemplo de políticas públicas la creación de los ministerios de mujeres y diversidades, tanto a nivel nacional como provincial; la creación de muchas áreas de género en los organismos del Estado; el acceso al trabajo de LGBTI+ a través del cupo laboral travesti trans o acciones vinculadas con la Educación Sexual Integral y la implementación de la Ley Micaela para transversalizar la perspectiva de género en el Estado.

«Todas estas iniciativas son un primer paso en la tarea a largo plazo de mejorar las condiciones de vida de las mujeres y LGTBI+ en la Argentina y, con ello, construir una sociedad con igualdad y justicia social», concluyó.