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PAGAN 300 PESOS POR DÍA

Los que se aprovechan de la crisis: denuncian a un restaurant por explotación laboral

Una platense y su marido se encontraban sin trabajo, cuando fueron contratados al día siguiente de haber dejado sus currículums en un restaurant céntrico. Felices, ingresaron dispuestos a dar todo de sí ante esta nueva oportunidad. Sin embargo, no se imaginaban la pesadilla que les tocaría vivir.

La crisis económica que atraviesa el mundo entero a raíz de la pandemia, es una realidad. Y la existencia de quienes sacan provecho, también. Un caso de explotación laboral tuvo lugar en la ciudad, en un restaurante ubicado sobre calle 8 entre 56 y 57, y que fue denunciado por una mujer en la red social Facebook en un intento de alertar a los cientos de platenses que se encuentran en la búsqueda de empleo.

Cindy, la denunciante, dejó junto a su esposo su currículum en el local de comidas. Al día siguiente, el dueño los llamó para citarlos a una entrevista laboral: quedaron, ella como moza y su compañero como bachero. «Ingresamos a trabajar al día siguiente de la entrevista por una semana de prueba, justo la última del año. No nos quiso decir cuánto nos iba a pagar», relató la mujer.

No obstante, poco después lo conversado en la entrevista cambió. «Ser moza implicaba la limpieza del lugar, atender y hacer una parte contable de facturas cuyo monto no me dejaba darle a los clientes pero que igual tenía que registrar en su cuaderno. Mi pareja pasó de ser bachero a carpintero porque como no había mucho movimiento en el local lo puso a hacer otras tareas, como arreglar el mueble de la bacha de hombres, hacer de delivery llevando los pedidos en nuestra bicicleta con 33 grados de calor y hasta hacer la mudanza de uno de sus familiares», expuso.

 

Uno de los arreglos realizado por el marido de la denunciante

 

La mujer además, denunció haber trabajado en condiciones deplorables. «La comida en la cocina estaba en tachos en el piso, lleno de cucarachas», señaló al respecto tras adjuntar fotos.

 

La cocina del lugar

 

Los alimentos, en el piso

 

Así, luego de haber hecho múltiples arreglos y reclamar el pago de la semana trabajada, fueron despedidos. El dueño les pagó trescientos pesos diarios a cada uno y al marido de la denunciante, un adicional de mil pesos por las tareas de carpintería y electricidad.