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DESESPERADOS

Más de 60 espacios de danza platenses están a punto de cerrar

Desde el 20 de marzo, fecha en la que Alberto Fernández estableció el aislamiento social, preventivo y obligatorio, los estudios de danza se encuentran cerrados, por lo que la situación de los trabajadores de la actividad es crítica: muchos debieron cerrar definitivamente sus salones y, otros, adeudan grandes cifras en concepto de alquiler. En este sentido, Oeste Platense dialogó con Verónica Presa, miembro de la REED (Red de Espacios de Danza) y directora de Vip Dance.

La actividad artística fue sin dudas una de las más golpeadas por la pandemia. Cientos de estudios a lo largo y ancho de toda la provincia fueron obligados a trabajar bajo la modalidad online. «Se resolvió este método que no nos ha servido para nada. Estamos trabajando a un 30%, como máximo, de la totalidad. Por este motivo fueron quebrando los estudios», explicó la mujer.

En esta línea, en junio se conformó la Red de Espacios de Danza de La Plata (REED), conformada por dueños y directores de estudios. «La conformamos nosotros, somos 7 miembros activos los que trabajamos. Hicimos un censo cuyo resultado arrojó que más de 60 espacios se encuentran a punto de cerrar», detalló Presa.

Los integrantes de la red ya mantuvieron reuniones con el municipio y con la secretaría de Cultura y Educación, y presentaron un estricto protocolo para poder volver a abrir sus puertas, el cual fue aprobado por las autoridades locales.

Sin embargo, si Axel Kicillof no lo habilita la vuelta de la actividad, no podrán reabrir. «Hay un tira y afloje con provincia en un montón de aspectos, y nosotros estamos en el medio, tratando de hacer fuerza», expresó la directora de Vip Dance.

«Somos espacios segurísimos, no seguros, porque podemos controlar la gente perfectamente; nos diferenciamos del gimnasio porque tiene elementos, y trabaja con gente que entra y sale. Los estudios son una superficie cuadrada que no tiene elementos, solamente un equipo de música, los alumnos y el profesor», destacó.

En este marco, la semana pasada, en redes sociales se viralizó la situación que enfrenta el espacio Urban Club La Plata. «Somos un estudio muy grande que tiene una infraestructura grande y su alquiler es caro; siempre se pudo solventar por la cantidad de gente que iba. Ahora tenemos un tercio de la gente que teníamos antes y con la cuota más barata por ser online; tenemos una deuda acumulada de más de $100.000», contó a Oeste Platense Daniela Pérez de Udaeta, quien es directora del espacio junto a su socia Guadalupe Marchisotti, y agregó: «Si no empezamos a ver un horizonte de cuando vamos a abrir nos tenemos que ir, porque la inmobiliaria nos instó a que empecemos a pagar a partir de octubre».

Para intentar superar la crisis en las que están inmersas, las dueñas de Urban organizaron una rifa solidaria a fin de poder pagar la deuda en concepto de alquiler.

En cuanto al protocolo que presentaron, Presa informó que cada salón de danza va a tener sanitizante disponible en la puerta, termómetro para tomar temperatura y alfombras para desinfectar el calzado. Las clases serán de cincuenta minutos, ya que en los diez restantes se llevará a cabo una limpieza sanitizante.

Respecto a los grupos de alumnos que podrán estar presentes, la mujer precisó que serán sólo de diez personas: «Habrá una clase con las 10 personas presentes y las otras 10 vía online. La clase siguiente, el grupo que estuvo online estará presente y viceversa». A cada alumno, además, se le hará completar un planilla con sus datos personal (nombre, apellido, DNI) y una declaración jurada.

Finalmente, Presa manifestó: «Estamos súper preparados. Somos espacios saludables. El que viene a bailar se va feliz porque se le suben a full las endorfinas. La danza es salud». En tanto, esta semana la REED mantendrá una nueva reunión con el municipio para dialogar acerca de la apertura en octubre.

«No nos queda otra que empezar con clases presenciales porque sino cerramos todos y se extingue la actividad. Vamos a tener que hacer como los bares», concluyó, en referencia a la vuelta del sector gastronómico, que comenzó a recibir gente en los locales sin habilitación provincial.