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SAN CARLOS

Peregrinación y encuentro en el santuario al Gauchito Gil más grande de la Provincia

Cada 8 de enero, en la esquina de 133 y 35 del barrio San Carlos, se le rinde homenaje a Antonio Plutarco Cruz Mamerto Gil Núñez, popularmente conocido como «Gauchito Gil». Allí, se encuentra el santuario más grande la provincia erigido en honor al milagroso santo: Oeste Platense estuvo en el lugar y dialogó con Mary Franco, quien comenzó hace 17 años con el ritual de rendirle culto.

Pese a no estar reconocido por la Iglesia Católica, cada año miles de fieles, testigos de los milagros que el Gauchito ha hecho en sus vidas, llevan a cabo multitudinarias peregrinaciones como forma de agradecimiento. No obstante, este año la pandemia trastocó los planes: al campito donde están erigidas decenas de pequeñas capillas y estatuas llegó mucha menos gente a comparación de otros años.

A las 10 de la mañana los fieles llevaron a cabo, a bordo de autos, camionetas y motos, la clásica peregrinación a Plaza Moreno. Allí fueron recibidos por el secretario de Cultura y Educación de la Municipalidad, Martiniano Ferrer Picado.

«Hoy tuvimos la gran suerte de que en la Municipalidad de La Plata nos ha recibido el secretario de Cultura y nos hizo acompañar con la patrulla de la ciudad por primera vez en todos los años que venimos haciendo esto. Agradecidísima estoy», contó a este medio Mary, la fundadora del santuario platense.

«La felicidad, la emoción que me tocó vivir hoy en medio de la pandemia es impagable. Fuimos a peregrinar a las diez de la mañana y volvimos al campito, la patrulla nos acompañó hasta acá haciendo un poco de ruido», agregó la mujer.

 

 

Luego de la peregrinación se desarrolló la tradicional reunión pero al aire libre, para cumplir con los protocolos sanitarios. «Los 8 de cada mes nos reuníamos, esto se empezó de cero. Solemos hacer asado, tortilla a la parrilla, empanadas, ahora no se puede», explicó la devota del Gauchito.

«La gente viene, no paga entrada ni nada, paga lo que se consume. Después yo doy las velitas y cintitas a voluntad, nunca se cobran. Me parece una cosa fea eso de ponerle precio a algo que siempre nos está ayudando», explicó Mary.

 

Mary, fundadora del santuario.

 

En cuanto a la experiencia personal que la llevó a empezar lo que hoy es el santuario más grande la Provincia, contó: «El primer milagro que me dio (el Gauchito) fue con mi hijo, que ahora no lo tengo porque Dios se lo llevó, pero después de muchos años».

«A él le robaron un auto y cayó en estado depresivo. Una compañera de trabajo de Obras Públicas, donde yo me jubilé, me dijo ‘Mary, te doy una estampita, vení’. A partir de ahí mi hijo se mejoró mucho, andaba bien y llegó a ser remisero. Él falleció por un ACV hace unos años», precisó.

Mientras prepara las empanadas en la cocina junto a sus dos nietos, gente vestida de rojo, con vino y cerveza, va llegando desde distintos puntos de la Provincia.

 

El santuario platense.

 

Mary, que siempre fue una fiel devota, se siente en falta tras no haber podido viajar el año pasado a raíz de la pandemia. «Yo viajo dos veces al año a Mercedes, Corrientes, con dos micros. Y este año no pude, y creo que en mayo tampoco se va a poder», se lamentó.

Sin embargo, en La Plata el Gauchito siempre será homenajeado por ella y su familia, por haberle salvado la vida a su hijo y darle más de lo solicitado en sus plegarias. Es por ello que no duda en recibir a quienes se acercan: «Acá no hay rejas, no hay candados, pueden venir a la hora que quieran».

«Siempre tengo velitas para dar, porque es necesario que la persona agradezca con una velita el favor que le ha hecho el Gaucho. Son todos bienvenidos», concluyó.