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PIDEN JUSTICIA

Repudiaron el fallo que cerró la causa por abuso sexual en el Próvolo

Luego de que se conociera, el pasado viernes, el fallo del Tribunal de Casación de La Plata, conformado por los jueces Víctor Violini y Ricardo Borinsky, que dio por prescripta la causa penal contra curas y auxiliadores que cometieron abusos hacia niños sordomudos en el Instituto Antonio Próvolo, el Colectivo por la Restitución de Derechos a Sobrevivientes del Próvolo y distintas organizaciones expresaron su repudio.

La causa tenía como imputados a los sacerdotes Nicola Corradi, Eliseo Primati y y el profesor José Ángel Brítez, que estaban acusados de abusar sexualmente y torturar en forma sistemática a niños menores de edad entre los años 1982 y 1993. El argumento de ambos jueces para dejar sin efecto la acusación fue que los delitos fueron cometidos antes de ser sancionada la ley de imprescriptibilidad.

«Desde el Colectivo por la Restitución de Derechos a Sobrevivientes del Próvolo repudiamos la definición del Tribunal de Casación de La Plata, en sus responsables los jueces Violini y Borinsky, por la cual se considera prescripta la causa penal que imputa por abusos y torturas a Corradi, Britez y Primati. No podemos permitir que la impunidad sea la respuesta a les valientes sobrevivientes que se han animado a declarar las atrocidades que padecieron», señalaron los sobrevivientes en un comunicado, y agregaron: «Los abusos no prescriben, los daños son irreparables, la Justicia es urgente».

 

 

Por su parte, la agrupación Platenses Unides Contra el ASI (Abuso Sexual en las Infancias), también se expresó al respecto: «Expresamos enérgicamente nuestro rechazo al fallo de los jueces Violini y Borinsky que absuelve a los curas Corradi, Primati y Britez, acusados de abusar de decenas de niñxs sordomudxs en el Instituto Próvolo, ubicado en 25 y 47», y exigió: «Que la valentía de lxs sobrevivientes no sea en vano. ¡Queremos justicia! ¡El Próvolo no prescribe!».

LA CAUSA

En abril del año pasado, los tribunales platenses dispusieron la detención de los sacerdotes y el auxiliar, pero solo quedó tras las rejas Brítez, ya que Primati debía ser extraditado por encontrarse en un asilo de ancianos en Italia. Corradi fue condenado en noviembre en Mendoza, dónde también cometió violaciones a niños sordos, pero debido a su edad avanzada se le otorgó prisión domiciliaria.

De acuerdo con la investigación, iniciada en 2016 por la fiscal Cecilia Corfield, hubo una «inusitada violencia desplegada para su comisión que nada la distingue de la aplicación de tormentos e imposición de torturas». Según información recabada. los vejámenes se realizaban los días sábados, ya que disminuía el número de alumnos internados y solo quedaban los que no tenían familia y vivían en la institución.

En cuanto a Corradi, quien fue la máxima autoridad del instituto entre 1970 a 1997, se lo había acusado por los «delitos de abuso sexual simple agravado por su condición de ministro del culto católico y encargado de la guarda por el grave daño en la salud de la víctima y reiterado cuanto menos en 3 hechos; y abuso sexual con acceso carnal agravado reiterado por lo menos 5 hechos en su calidad de partícipe necesario».

Primati estaba imputado por «abuso sexual simple agravado por su condición de culto religioso, en al menos 3 hechos, exhibiciones obscenas y promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada». En tanto, en el caso del profesor Britez los cargos en su contra eran por «abuso sexual simple agravado por su condición de guardador o educador, abuso sexual con acceso carnal reiterado agravados, por lo menos cinco hechos, y corrupción de menores agravada por el medio comisivo y por la edad de la víctima».

Cabe recordar que los abusos a los niños hipoacúsicos también sucedieron en la sede mendocina del instituto, donde más de 20 sobrevivientes declararon y testificaron en un juicio que terminó con una sentencia de 42 y 45 años para los sacerdotes imputados.